El Marketing Emocional, adéntrate en su importancia

¿Qué es el Marketing emocional?

El marketing emocional consiste en el uso de una comunicación basada y/o desarrollada a partir de las emociones. Esto permite conectar de una forma especial y efectiva con la audiencia. Normalmente, esta estrategia se rige por el enfoque en una sola emoción.

La posibilidad de usar una comunicación orientada a los sentimientos de las personas permite desarrollar un lenguaje más persuasivo y/o simpatizante con la audiencia. La aplicación de estas emociones puede resultar en estrategias comunicativas y proyectos influyentes en la audiencia a la hora de impulsar sus acciones o decisiones.

¿Cómo funciona?

Plasmar emociones de manera singular en estrategias de marketing o publicidad hace posible generar una respuesta concreta en la audiencia. Se aprovechan emociones como la felicidad, la tristeza, el miedo o la pasión para conseguir dicha respuesta.

Esto facilita que la audiencia pueda identificarse con dichas emociones o se sienta atraída por estas.

De este modo es posible generar una especie de vínculo o significado entre la marca, el producto y/o los servicios y el público. 

El marketing emocional funciona en la audiencia dependiendo de su personalidad, edad, país, cultura y estatus social. Lo que permite al marketing digital ser un método versátil, diferenciador y adaptable.

Publicitar y comunicar un producto y/o servicio, apoyado en los sentimientos que referencian, expresan o desencadenan su consumo e incita a la audiencia a quererlo.

¿Cómo desarrollar una estrategia de marketing emocional?

Abordar las emociones, representarlas y aplicarlas de forma eficiente requiere un proceso de estudio y concienciación:

  • Emociones y ofertas: el mensaje que se pretenda transmitir, debe estar acorde con la visión y objetivos de la marca y lo que ofrece. Explorar y desarrollar distintas hipótesis e ideas será clave para averiguar la sinergia ideal entre producto y/o servicio, marca y público.
  • Empatizar y simpatizar: para poder llegar a un público objetivo, hay que ponerse en su situación e intentar descubrir su situación emocional y necesidades sentimentales. Esto permitirá desarrollar una estrategia y comunicación más orientada a las personas a las que se quiere dirigir una marca. También, obviamente, hará más posible llamar la atención de dicha audiencia, posibilitando un desarrollo de dicha estrategia y comunicación más funcional.
  • Desarrollo de actividades ilustrativas: en el marketing emocional es importante también la creatividad. Las personas implicadas en el funcionamiento del desarrollo de un marketing digital deben abrirse y aportar feedback. Esta relación funciona a nivel interno, pudiendo pasar con el brainstorming. No obstante, la realización de esquemas, moodboards, plantillas, collages y ediciones, entre otros ejemplos, pueden resultar una actividad de gran utilidad. Esta “ilustración” de objetivos y emociones que se pretenden conseguir sirven como guía y esfuerzo orientativo del trabajo conjunto. También se aconseja realizar una lista o un documento donde aparezcan las emociones que quieren vincularse a una marca y/o sus ofertas.
  • Desarrollo de la estrategia: aplicar los objetivos y emociones en la estrategia comunicativa. Seleccionar los medios, adecuar el lenguaje, seleccionar correctamente las palabras clave e imágenes e incluso sonidos son importantes para estrategias y campañas de esta índole.
  • Implementación: saber desarrollar una comunicación emotiva resulta útil tanto para otras estrategias como actividades publicitarias. Una vez desarrollada una estrategia de marketing emocional, poder implementarla en otros aspectos fomenta a unos resultados eficientes y característicos.
  • Revisar, corregir y actualizar: una vez terminada y puesta en funcionamiento la estrategia de marketing emocional, hay que vigilar su funcionamiento y resultado. Dependiendo de si estos factores son satisfactorios o no, se deberán tomar las medidas correctas para corregir o mejorar.

El poder de las emociones

Muchas de las decisiones que tomamos las personas son tomadas debido a las emociones. Por esa razón, hacer uso de dichas emociones puede provocar en el público la necesidad de encontrar o potenciarlas. Aunque también, el hecho de hacer uso de estas emociones, hacen una comunicación más comprensiva para el receptor, pudiendo llegar a conseguir que se sienta identificado.

Trabajar las emociones proporciona un aspecto más humano a las marcas, haciendo ver que no les preocupa solo vender. Lo que posibilita generar vínculos entre el público, los clientes y posibles clientes con la marca.

Muy comúnmente, un producto o servicio se llega a consumir porque el consumidor quiere experimentar las emociones que se han relacionado con la oferta.

De todas las emociones que se utilizan y desarrollan en las estrategias de marketing emocional, hay algunas que destacan por ser las más referenciadas:

  • Felicidad: es la emoción más necesitada por las personas. Tener sus necesidades  cubiertas, sentirse realizados, cómodos, satisfechos, etc. Por tanto, es una emoción muy utilizada para desarrollar estrategias que comunique como un negocio o producto puede ayudar a conseguir dicho estado.
  • Nostalgia: es un sentimiento muy utilizado para referenciar tiempos que se recuerdan con cariño. Un ejemplo de su uso, son las campañas que hacen referencia a la niñez o juventud de un público concreto. Esta estrategia ha hecho posible que estos individuos se sientan identificados, potenciando su decisión de consumo.
  • Miedo: el uso de situaciones que se pretenden evitar y amenazas pueden provocar en el público la necesidad de evitarlas. 
  • Ira: es otro sentimiento fuerte y negativo que alerta al público.  Se utiliza comúnmente en campañas para concientizar sobre situaciones sociales.
  • Pertenencia: la inclusión y la sensación de pertenecer a un grupo o comunidad genera satisfacción y comprensión entre el público.
  • Deseo: si bien el deseo no es una emoción como tal, si influye mucho en el público. Esa necesidad autoimpuesta de querer algo, aunque no sea una necesidad básica, como puede ser un “capricho”.